La Diosa, la Madre Divina y la sanación del alma
Si alguna vez sientes el llamado de hacer un viaje espiritual a Avalon, hay algo importante que me gustaría contarte antes de que pongas un pie en Glastonbury o en cualquiera de sus lugares sagrados.
Avalon no es un viaje que simplemente se vive desde fuera.
Es muy posible que vayas buscando un tipo de viaje con más fuerza esotérica, o un viaje de crecimiento, conexión, la frecuencia de tu corazón te pondrá frente a ti lo que necesites…
Pero dejame que te comparta algo.
AVALON es un lugar que, de una manera difícil de explicar, empieza también a moverse dentro de ti, y cuanto más abierta llega una persona… más profundo puede ser el encuentro.
Con los años comprendí algo que se repetía una y otra vez en las personas que viajaban conmigo a Avalon.
Muchas llegaban pensando que iban a encontrar únicamente paz, belleza o respuestas espirituales, que son la mayoria de los procesos, pero Avalon no siempre actúa de una forma tan suave, A veces, Avalon primero desordena con el propósito de sanar algo muy profundo en ti.
Mueve emociones antiguas, hace que salgan silencios guardados, te enfrenta a heridas que quizá llevaban demasiado tiempo esperando ser miradas.
Incluso puede aparecer tristeza, cansancio o una sensibilidad difícil de explicar.
Y sé que esto puede sorprender a algunas personas, porque hoy vivimos una espiritualidad donde parece que todo debe ser siempre “amor y luz”.
Pero mi experiencia me ha enseñado algo distinto.
Los lugares verdaderamente sagrados no solo acarician el alma, te despiertan a ella. El rayo de luz y amor que te atraviesa en ocasiones, te pide mucha presencia en ti… porque solo el AMOR lo puede, pero ese amor ilumina tanto que nos hace darnos cuenta de lo mucho o lo poco existente en nuestro corazón.
Sin embargo, hay algo profundamente amoroso en todo ello.
Porque Avalon no remueve para destruirte, remueve para ayudarte a sanar.
Y ahí es donde, para mí, aparece la verdadera esencia de Avalon.
La frecuencia de la Madre Divina.
Esa presencia amorosa, inmensa y profundamente compasiva que muchas personas sienten al llegar allí, aunque no sepan ponerle nombre.
Es una energía que no juzga.
No impone.
No obliga.
Simplemente sostiene.
Y desde ese sostén amoroso, empieza a mostrarte aquello que tu alma ya está preparada para mirar.
Por eso siento que quien verdaderamente sana el corazón en Avalon es esa frecuencia de la Madre Divina que habita en sus tierras sagradas.
Y quien te ayuda a mirar con amor aquello que necesitas transformar… es la Diosa.
No desde el castigo.
No desde la exigencia espiritual.
Sino desde una mirada profundamente compasiva y verdadera.
Como una madre que sabe que para sanar primero necesitamos dejar de escondernos de nosotros mismos.
He visto personas romper a llorar frente a la niebla de Glastonbury sin comprender exactamente por qué.
He visto corazones abrirse, Máscaras caer, Almas recordar. Sobretodo y primero las mias, mis máscaras, mis sombras…
Entonces entendí que Avalon no se visita únicamente con los pies.
Se visita también con la disposición interior de permitir que algo cambie dentro de ti
EL CAMBIO ESTÁ YA EN TI… PIDIENDO QUE LE DES ESPACIO
Porque cuanto más control intentamos mantener… menos espacio dejamos para recibir aquello que el alma realmente necesita.
Quizá por eso tantas personas regresan diferentes.
Más sensibles.
Más abiertas.
Más verdaderas.
Como si una parte dormida dentro de ellas hubiera recordado el camino de vuelta a casa.
Y quizá… eso sea realmente Avalon. cuando tu corazón se ha sintonizado a su esencia, entoces APARECE LA MAGIA!
Un lugar donde el misterio, la Madre Divina y la Diosa te ayudan, poco a poco, a volver a ti.
Cuantas caras de la Diosa puedes ver, sentir en ti? En un próximo encuentro hablaremos de “Ella”.
Desde Avalon,
Núria

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