Cartas desde Avalon, mis primeros pasos

Viaje espiritual a Avalon | India, Glastonbury y el llamado del alma

Hay viajes… y viajes.
Mi primer viaje espiritual a Avalon comenzó mucho antes de llegar a Glastonbury o recorrer los lugares sagrados de Inglaterra. En realidad, todo empezó años antes, durante un viaje profundamente transformador por India que cambió mi manera de comprender el alma, el misterio y la vida.

Sinceramente, no he tenido la oportunidad de recorrer muchos lugares del mundo, pero hubo un viaje que empezó mucho antes de subir a un avión.

Fui en búsqueda de mi India del alma.
En aquel momento estaba formándome en Renacimiento, y conectando profundamente con la energía de los “inmortales” de los que Leonard Orr hablaba con tanta pasión.

Y entonces apareció India.

Un lugar capaz de romper todos tus esquemas occidentales.
Un territorio de contradicciones constantes, donde la inmensa riqueza espiritual convive con una pobreza material difícil de explicar con palabras.

India me abrió al fuego sagrado.
A soltar… y, al mismo tiempo, a llenarme todavía más.
Pero no de cosas materiales.
Sino de aquello que alimenta el espíritu.

Creo que fue allí donde empezó mi Avalon interior.
Ese espacio de encuentro con el misterio de la vida… y con aquello que existe más allá de la vida.

Allí viví momentos mágicos.
Experiencias que solo pueden compartirse en conversaciones muy íntimas, porque no todo el mundo comprende desde dónde se viven ciertas cosas… ni cómo el alma, a veces, parece reconocer algo que va más allá de lo visible.

Pero quizá lo más profundo de ese viaje había comenzado ocho años antes.

Te voy a contar algo muy íntimo.

Un familiar mío, que ya había fallecido hacía tiempo, se comunicó a través de una persona cercana que era médium.
Y entre muchas cosas, dijo algo que jamás olvidé.

Me habló de su deseo de reencarnar en un lugar donde pudiera “quemar karma” de forma rápida.

Y después dijo:

“Cuando vayas a la India… me reconocerás.”

Imagínate.
Yo me quedé completamente en shock.
En aquella época ni siquiera soñaba con viajar a India.

Ocho años después, allí estaba yo.

Frente a un niño que vendía bolígrafos en el Taj Mahal.
Un niño con parte de la carita quemada.

Aún hoy se me hace un nudo en la garganta al recordarlo.
De hecho, mientras escribo esto, todavía se me llenan los ojos de lágrimas.

Subí al taxi que seguía nuestro recorrido y, antes de arrancar, le lancé un beso desde la ventanilla.

Y él empezó a correr detrás del coche… devolviéndome besos sin parar.

A veces me pregunto…

¿Y si era él?

¿Y si las almas realmente se reconocieron?

Quizá no hace falta responderlo todo….

Hay cosas que solo pueden quedarse suspendidas en el misterio.
Esperando a ser comprendidas por quienes todavía conservan el corazón abierto a la magia.

Después vino el portal de Avalon.

Y de nuevo, de una manera casi imposible de explicar, la vida volvió a empujarme hacia el misterio.

Hacia Glastonbury.
Hacia Inglaterra.
Hacia algo que sentía que me estaba esperando desde mucho antes.

Porque hubo otra frase que alguien susurró una vez a mi oído:

“Irás a Inglaterra… allí te esperan.”

Y recuerdo preguntarme:

¿Pero dónde?
¿Quiénes?
¿Esperan qué?
Inglaterra, pero que hay allí de especial?… no es India!

Años después, caminando por aquellas tierras cubiertas de niebla, sentí algo difícil de poner en palabras.

Como si algunos lugares no fueran solo lugares.
Como si existieran espacios capaces de despertar memorias dormidas dentro de nosotros.

Y quizá, al final, Avalon nunca fue únicamente un destino.

Quizá Avalon era ese lugar interior al que mi alma llevaba toda la vida intentando regresar.
Me gustará cmpartir más experiencias contigo….

Desde Avalon, con Amor.
Núria

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